Deja de comparar tu vida sexual con la de los demás

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A lo largo de varios años de clínica sexológica, me fui encontrando con algunas preguntas de pacientes, que a pesar de manifestar conductas sexuales funcionales y placenteras, se formulaban algunas de las siguientes cuestiones:

 

¿Es normal que tengamos relaciones sexuales dos veces a la semana con mi pareja? ¿O debería tener más deseo sexual?

Mujeres que se preocupan por que una amiga alcanza el orgasmo solo con penetración y exclama “yo debería poder lo mismo”

Hombres que se siente tontos al responder que no, cuando sus amigos le preguntan si tuvo relaciones sexuales con la chica con la que se fue del bar.

¿Cuánto tiempo debo tardar en eyacular?

Leí que hay mujeres que tienen varios orgasmos ¿Entonces yo no estoy disfrutando suficiente?

 

En este artículo no me voy a referir a aquellas personas que están pasando por una dificultad sexual, sino a aquellas que por mirar su sexualidad desde un ojo crítico, no se permiten disfrutar de la misma.

¿Que encontramos en común en todas las frases anteriores?

Estas personas están apegadas a la mirada externa. La mayoría buscamos normativizar nuestra conducta, nuestro deseo, y evaluamos los encuentros en función de qué se supone, debería o no pasar, según lo que se consideraría normal o en comparación a lo que mis amistades, conocidos o famosos refieran.

El malestar emocional no es creado por las situaciones en sí, sino por la interpretación que hacemos de esas situaciones. Por lo tanto, la forma que tenemos de pensar, cómo interpretamos el ambiente y las circunstancias, y las creencias que hemos desarrollado son las que van a generar diferentes tipos de emociones.

 

"No nos preocupan las cosas, sino la visión que tenemos de ellas"

Epicteto (Siglo I d.C) 


 

Es importante preguntarnos ¿Qué evaluación estoy haciendo de esta situación? Dependiendo del punto en que parte mi mirada, sentiré diferentes consecuencias de la misma. Un ejemplo son las charlas sobre sexualidad con amigos, que pueden constituir una invitación a nuevas experiencias del disfrute sexual, o por el contrario, pueden desencadenar una serie de pensamientos ligados a la comparación ansiosa e improductiva. Es decir, de acuerdo a mi mirada, voy a vivir emociones muy diferentes.

¿Cómo me siento yo con esto? Cuando nos comparamos con los otros, nos alejamos de nuestro propio deseo y de la conexión con nosotros mismos. Nos acercamos cada vez más a una mirada crítica, la cual generalmente es una interpretación evaluativa, competitiva y no focalizada en el placer y satisfacción que sentimos.

Las personas tendemos a categorizar y encuadrar cada hecho, porque nos da cierta seguridad. Por lo tanto, muchas veces observamos qué hacen los demás y en función de eso clasificamos nuestras conductas y desde esa perspectiva comenzamos a preocuparnos, a replantearnos qué es lo que estamos haciendo, sin necesariamente sentir malestar o poco placer.

Frente a las preguntas planetadas al principio, puse las siguientes:

 

“¿Cómo te sientes con eso?

¿Disfrutas de tu sexualidad de esa manera?”  

 

En todos los casos me respondieron que sí.

Interpretar la situación o conducta desde la “falta” genera insatisfacción. Cada vez que nos focalizamos en la mirada del otro, a una supuesta categoría de normalidad, a las expectativas que creemos que debemos colmar, nos limitamos a desarrollar nuestra capacidad de explorar, de descubrir y descubrirnos. Es importante que cuidemos el modo de interpretar nuestra sexualidad y la de los demás, ya que es un modo de cuidarnos y de preservar nuestra salud sexual.


Artículo original publicado en Psyciencia, escrito por Laura Díaz.