"A mi pareja nunca le apetece"

A mi pareja nunca le apetece” o “Siempre tengo que proponer yo las relaciones sexuales” son quejas muy habituales en consulta. Con estas afirmaciones, no sólo estamos expresando que nos gustaría tener encuentros con mayor frecuencia, sino que además culpamos a nuestra pareja de ello, aumentando así la tensión entre ambos. 


Por un lado, debemos aclarar que el deseo fluctúa de mayor a menor intensidad por reflejo de múltiples factores (estilo de vida, estado de salud, momento vital, etapa de la relación, etc.). Pero además, cada uno de nosotros tenemos un mayor o menor deseo. Es decir, hay personas con una libido más intensa que otras. La dificultad surge cuando la diferencia entre uno y otro miembro de la pareja es demasiado amplia. Cuando esto ocurre, en Borobil hablamos de parejas con un “deseo desajustado”.


También es importante saber de qué se tiene ganas cuando se quiere hacer el amor. A veces la cuestión no está en un mayor o menor deseo, sino más bien en lo que a cada uno le apetece o le resulta más placentero. Puede que no tengamos ganas de demostrar todas nuestras artes amatorias, pero sí podamos pasar un rato de menor intensidad pero de gran intimidad. Para ello es importante abrir la comunicación en pareja.


Por último, la rutina erótica juega un papel fundamental a la hora de avivar el deseo. Si los protagonistas de la película siempre somos nosotros, al menos hagamos que cambie el argumento.