“El trabajo y la paternidad absorben todo nuestro tiempo”

Lo que en un principio se achaca a la falta de sueño y el cansancio resultado de cuidar a un bebé, puede acabar convirtiéndose en un problema para la pareja. Los hijos requieren toda la atención y cuidados, lo que deja a los padres/madres exhaustos, sin deseo o sin apenas tiempo para dedicarlo a la relación. Es un buen momento para reestructurar el tiempo dedicado a la misma: explorar nuevas prácticas eróticas y buscar momentos y espacios distintos a la noche y la cama, donde, en la mayoría de los casos, ya sólo se quiere dormir.


Para ello es importante no dejarse llevar por la inercia de la rutina. La queja por la falta de tiempo es una de las más habituales; sin embargo,  si la pareja se encuentra al final de nuestra lista de prioridades, es lógico que la relación se resienta. Desterremos la idea de que el amor puede con todo, porque mantener una relación positiva precisa de tiempo y esfuerzo. A cambio recibimos toneladas de disfrute, cariño, compañerismo y apoyo incondicional.


Las hijas e hijos, la familia y el trabajo son importantes, claro que sí. Pero para que nuestra relación funcione debemos buscar los momentos de intimidad, en los que mirarnos a los ojos, escucharnos y sentirnos. La pareja debe ser una prioridad real. 

Si tu pareja está atravesando por un crisis prolongada en el tiempo, y los esfuerzos de ambos para mejorar la situación no dan resultado, puede ser momento de solicitar ayuda.