"Quiero durar más en la cama"

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Si hiciéramos una encuesta en la calle preguntando a mujeres y hombres si les gustaría que sus relaciones sexuales duraran más tiempo, es probable que la mayoría respondiera que sí. En el caso de los hombres, el número de aquellos disconformes con el tiempo que tardan en eyacular una vez inician el coito, es aún mayor.

 

¿Soy eyaculador precoz?

Es lo que se preguntan muchos ante una creciente necesidad de “aguantar” durante más tiempo la erección. Dudas que surgen de varias ideas preconcebidas sobre la respuesta sexual masculina y que repasamos a continuación

· Muchas personas creen que la erección debe durar entre 20 y 30 minutos, dedicando al menos la mitad de ese período al coito vaginal. Poseemos una idea ficcionada del erotismo, quizá por la influencia del cine porno (única fuente de educación sexual para varias generaciones). Sin embargo, los estudios demuestran que la "Latencia Eyaculatoria Intravaginal" dura de media, entre 3 y 7 minutos aproximadamente. 

Aun así, es importante aclarar que no se ha establecido cuánto debe durar el periodo comprendido desde el inicio de la erección hasta que el hombre eyacula. Cada sexualidad es única, y cada hombre necesita un lapso mayor o menor. Este intervalo puede cambiar en función de varias circunstancias: edad, estado de salud, tipo de estimulación ejercida, consumo de fármacos u otras sustancias, y la educación sexual recibida, entre otras.

· Las mujeres tardan más en tener un orgasmo que los hombres, y por eso ellos quieren “durar más”. Esto no es cierto en términos generales. Si la mujer tarda más que el hombre en sentir un orgasmo durante el coito vaginal, es porque alrededor de 70% de ellas requiere de la estimulación del clítoris para conseguirlo, lo que puede conllevar más tiempo mediante la penetración si lo comparamos con otras prácticas como la masturbación o el sexo oral.

· Creer que el placer femenino pasa por el buen hacer masculino. Para quienes piensan de esta forma, su virilidad depende de que la mujer disfrute “gracias a ellos”. Sin embargo, un encuentro erótico consiste en compartirse, no es una transacción de placeres. Cada persona, hombre o mujer, es responsable de su propio placer.

 

¿Cuándo podemos considerar el momento de eyaculación como un problema?

En caso de que el hombre tenga una falta de control en la eyaculación, es decir que carezca de un control “razonablemente voluntario” sobre la eyaculación, con el resultado de que llega al orgasmo involuntariamente, antes de desearlo. Por lo general, estos hombres no son capaces de percibir el “punto de no retorno” en el que la eyaculación es inminente.

La falta de control de la eyaculación está estrechamente relacionada con la edad y la experiencia sexual.  Durante la pubertad y adolescencia, es muy común que los chicos se masturben de una forma muy rápida, buscando experimentar el orgasmo cuanto antes. Además, los primeros encuentros eróticos suelen darse en lugares en los que no disfrutan de suficiente intimidad o seguridad, lo que propicia que éstas primeras relaciones sexuales sean rápidas y cargadas de ansiedad. 

Precisamente la ansiedad es un elemento habitualmente relacionado con los problemas de eyaculación. Ya sea por el miedo a no cumplir con las expectativas, a reincidir, o bien por la necesidad de “aguantar” el tiempo suficiente. Todo ello puede conducir al hombre a desconectarse de sus sensaciones, no siendo capaz de centrarse en disfrutar.

Otras veces, una poca capacidad de percibir las sensaciones corporales tiene que ver con una educación sexual restrictiva.

El comportamiento de la pareja también puede ayudar a la permanencia de la situación. El apoyo y la comprensión por parte de la misma son fundamentales para un pronóstico positivo.

Entre las causas físicas se encuentra la hipersensibilidad del glande como la más frecuente. Aunque también ocurre por alteraciones neurológicas, urogenitales, vasculares o desequilibrios hormonales.