Sí, yo aborté

Este post lo firma una mujer, que ha compartido con Borobil su experiencia de aborto voluntario y que ahora quiere dárosla a conocer a vosotras y vosotros. Os invitamos a leer su historia, que es probablemente la de muchas mujeres que deciden interrumpir su embarazo. Una invitación a reflexionar sobre quiénes son las mujeres que abortan, y lo que supone tomar la decisión de tener o no tener hijas e hijos.

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Tomar la decisión de exponer públicamente la opción que tomé hace dos años, ante un embarazo no buscado, ha sido muy, pero que muy difícil de tomar. Y no, no penséis que ha sido por sentirme culpable por haber abortado, si no porque siento que el hecho de interrumpir un embarazo se juzga socialmente de forma muy negativa.

Antes de continuar con mi historia me gustaría deciros que no quiero que se convierta en un testimonio lacrimógeno de esos que salen en los programas donde la gente cuenta sus penas. Quiero que sea un testimonio reivindicativo ante la situación vivida por muchas mujeres.

Tampoco quiero entrar en detalles más allá de contar que soy una mujer adulta, con pareja estable y madre. Aquel día ya era madre.

‘Aquel día’ me levanté como cualquier otra mañana para llevar a mis peques al colegio e ir a mi trabajo. La verdad es que tenía ya un par de semanas de retraso, pero como tomaba anticonceptivos y teniendo en cuenta mi edad, pensaba que sería, quizás, un desarreglo. 
Sin embargo, no sé por qué, al pasar delante de aquella farmacia por la que pasaba todo los días antes de entrar a la oficina, pensé ¿y si estoy embarazada?.

Tras hacerme la prueba, cuál fue mi sorpresa, qué cantidad de pensamientos, sensaciones y emociones pasaron por mi mente. Creo que me quedé paralizada, sólo una palabra se pasaba por mi cabeza: Imposible. Una vez  me tranquilicé, entendí que tenía que tomar una decisión.
Y decidí no seguir adelante con mi embarazo. Reconozco que no fue nada fácil de tomar; es más, fue muy complicada de tomar. Fue una de las decisiones más difíciles de mi vida pero, quiero puntualizar que la tomé con total responsabilidad, seriedad, de manera muy meditada y en libertad.

Una vez pasado el tiempo, y tras comprobar que el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo se cuestiona cíclicamente en función de intereses políticos y sin tener en cuenta a las mujeres,  a veces me siento como si hubiese hecho algo horrible. He oído decir todo tipo de cosas respecto al aborto, palabras que me han dolido e incluso me han hecho llorar, que me han hecho sentir una mala persona y mujer.

¿Desde cuándo las y los políticos, y todas las personas que opinan sobre el aborto, tienen derecho a juzgar mis decisiones y pretenden obligar a las mujeres a hacer lo que ellos digan?  En mi caso, yo siento que hice lo que tenía que hacer y considero que soy una buena persona y una mujer responsable.

Por todo ello, quiero decir libremente sin sentirme juzgada, ni insultada, sin sentir que hice algo malo: “YO ABORTÉ”. Ahora, cuando pienso en las mujeres de todo el mundo que tienen prohibido el acceso a servicios de anticocepción o de aborto voluntario, me pregunto: ¿Cuántas mujeres se verán en mi situación y tendrán que seguir adelante?, ¿Cuántas mujeres perderán la capacidad de decidir sobre su vida y su propio cuerpo?, en definitiva, ¿Dónde queda la libertad de la mujer?

Con esta reflexión quiero invitaros a todos y todas a luchar por la libertad de decisión para nuestras vidas

Me gustaría darle las gracias a las chicas del Centro Borobil por darme esta plataforma para expresarme libremente y por apoyarme y acompañarme en los momentos difíciles.