Sexualidad Masculina con Fernando Villadangos

 

Psicólogo especialista en Psicología Clínica, Sexología y Terapia de Pareja, Fernando Villadangos es investigador en masculinidades y género. Hablamos con él para que nos dibuje al hombre del siglo XXI

Fernando Villadangos

Fernando Villadangos

Eres autor del libro “Sexualidad Masculina ¿Hombres O Titanes?”, un título que no deja indiferente
¿A qué te refieres con el mismo?

En la época de nuestros abuelos, antes de los años 70, la sexualidad se entendía como "cosa de hombres" y las mujeres, sencillamente, eran consideradas asexuadas. Los roles viejos adjudicaban a la mujer el rol de madre y esposa y la sexualidad era un medio para la reproducción y para tener satisfechos a los hombres. Y no había más.

El título del libro refleja la contradicción actual de las nuevas generaciones de hombres entre un modelo machista y falocrático viejo y caduco, centrado en lo genital y en el coito, que no obedece a las necesidades sexuales de las mujeres. Y por otro lado, la necesidad de compartir y disfrutar del sexo juntos, pero sin saber cómo hacerlo.

Heredamos un tabú enorme que lleva al silencio y a una contradicción en la masculinidad vieja: se supone que ellos son quienes deben saber dar placer a la mujer y los que deben saber cómo pero sin preguntar ni escuchar a las propias mujeres. Tarea titánica, propia de adivinos o superhombres. De ahí el título del libro.

Sin diálogo no hay entendimiento.

Has trabajado con Grupos de Hombres por la Igualdad lo que ha contribuido al contenido del libro, ¿Cuáles eran los objetivos de estos grupos?

Recuerdo con mucho cariño cuando pusimos en marcha en Bilbao en 1990 el primer Grupo de Hombres por la Igualdad. Éramos ocho hombres, muy diferentes entre nosotros, pero unidos por la necesidad de crear un espacio de reflexión para cuestionar la masculinidad y responder a la pregunta ¿Qué significa ser un hombre? El Grupo de Hombres de Bilbao, que así nos llamábamos, era un grupo vivencial donde hablábamos de nuestras vidas y de cómo nos hemos educado y construido en nuestra masculinidad. Obedecía a la necesidad de compartir para conocer y poder cambiar. Podemos decir que era un grupo de toma de conciencia para el cambio personal y, en consecuencia, llevar ese cambio a nuestras vidas y relaciones interpersonales.

Algo similar al Movimiento de las Mujeres, que ha propiciado un gran cambio hacia la igualdad en todos los aspectos de la vida, incluida la pareja y la sexualidad humana. Ahora las mujeres son sexuales, se masturban, tienen orgasmos y multiorgasmos, fantasean y muestran su deseo sexual rompiendo el rol tradicional pasivo. Y ya tenemos a los hombres desconcertados sin saber qué hacer, angustiados por no poder o no saber dar placer a las mujeres (en relaciones heterosexuales). Hombres que siguen desconociendo su propio cuerpo, su propia sexualidad y, mucho más, la erótica femenina.

 

“Si la sexualidad se convierte en una competición o, peor aún, en un examen donde hay que cumplir y dar la talla, ya tenemos a más hombres con problemas para disfrutar que se traducen en estos trastornos sexuales más frecuentes cada vez.”

 

¿Cómo es la sexualidad masculina actual?

Pienso que la mayoría de los hombres siguen con el modelo viejo pensando que el sexo consiste en tener el pene más grande y durar mucho en la penetración. Un modelo sexual centrado en el rendimiento y no en disfrutar del placer sexual como juego sin más. Los hombres, sobre todo los heterosexuales, sufren ahora de un nivel alto de angustia con respecto del sexo pues miden su masculinidad por el rendimiento "en la cama". Preocupa mucho más poder hacer llegar al orgasmo a sus parejas que incluso la propia satisfacción individual.

Todo esto lleva a las disfunciones sexuales como la eyaculación precoz, los problemas de erección y, cada vez más, los trastornos de bajo deseo sexual. Si la sexualidad se convierte en una competición o, peor aún, en un examen donde hay que cumplir y dar la talla, ya tenemos a más hombres con problemas para disfrutar que se traducen en estos trastornos sexuales más frecuentes cada vez.

¿Es real la crisis de la masculinidad a la que se alude en los medios de comunicación?

Entiendo que sí y se da a todos los niveles aparte de la propia sexualidad. La pareja igualitaria, por ejemplo, es un auténtico reto para el que estamos preparados sólo racionalmente y no tanto en la actitudes más profundas en que hemos sido educados. Hombres y mujeres vivimos en la misma cultura machista que otorga supuestos privilegios a los varones sobre las mujeres. Entiendo que no lo son porque también limitan nuestra propia vida y personalidad.

Los hombres debemos integrar en nuestra masculinidad el mundo emocional positivo, la ternura, la capacidad de cuidar y de crianza, la expresión de los afectos amorosos, la necesidad de llorar sin sentirnos menos hombres. Aprender a dialogar para solucionar los conflictos en cualquier área de la vida, aceptar y reconocer que no tenemos todas las soluciones y necesitamos ser ayudados en un determinado momento. En el terreno sexual atrevernos a descubrir una nueva manera de disfrutar del sexo y reinventar nuestra erótica masculina.

¿Qué retos presenta la erótica de los hombres?

Es muy importante que los hombres aceptemos nuestro cuerpo tal como es y no como nos gustaría que fuera. Es increíble que haya tantos hombres que sufran por pensar que tienen el pene pequeño y no se atrevan a una relación por esta causa. La erótica masculina tiene el reto de incluir y reconocer todo nuestro cuerpo, de los pies a la cabeza, como una posibilidad de placer. De hecho, la piel es el principal órgano erógeno humano y los hombres nos hemos centrado tan sólo en el 5% que está entre nuestras piernas. Este error nos ha llevado a vivir la sexualidad con angustia y temor a fallar.

Escuchar a otros hombres es también una buena idea, compartir donde somos iguales y nos identificamos y aceptar las diferencias como algo que enriquece y no que amenaza también es una buena actitud. Reconocer que puede suceder tener menos libido que la pareja, aunque sea una mujer. Que puede suceder que no estemos siempre sexualmente dispuestos y que no nos apetezca tener relaciones sexuales siempre.

 

“Al igual que las mujeres han descubierto que pueden serlo todo, también los hombres debemos aceptar que podemos ser activos y pasivos, fuertes y vulnerables, reír y llorar, tener orgasmos y también poder disfrutar de un masaje sensitivo sin más, y sin menos.”

 

¿Qué le dirías a ese hombre que no se reconoce en los modelos masculinos que tiene a su alcance?

Cada vez somos más los hombres que no estamos de acuerdo en cómo hemos sido criados y educados y buscamos nuevas maneras de ser, sentirnos y vivir nuestras masculinidades. Hablo en plural porque hay múltiples maneras de vivir y expresarte como hombre. No debemos caer en el error de sustituir un viejo modelo por otro que nos puede esclavizar igualmente. Al igual que las mujeres han descubierto que pueden serlo todo, también los hombres debemos aceptar que podemos ser activos y pasivos, fuertes y vulnerables, reír y llorar, tener orgasmos y también poder disfrutar de un masaje sensitivo sin más, y sin menos.

Yo le diría a los hombres que dejen de mirar tanto fuera y observen dentro de su persona qué les hace felices, qué les hace sentirse bien y qué les angustia. Y que se queden con lo primero. Y que no están solos, somos muchos los que apostamos por ser, en definitiva, nosotros mismos. Y, desde ahí, el salto hacia relaciones igualitarias con otros hombres y con las mujeres, es tan sólo un paso y una consecuencia de esta nueva actitud de respeto, diálogo y aprendizaje continuo que es la vida.

¿Es posible una sociedad sin machismo?

Claro que sí, ya existe en cada persona, mujer u hombre, que apuesta honestamente por la igualdad, el respeto y el diálogo para solucionar los conflictos. Ahí fuera ya existen varios mundos en proceso de cambio. El viejo mundo sexista está saltando en pedazos porque no resiste a la necesidad profunda de ser felices y completos. Cada vez más mujeres y hombres decidimos qué hacer con nuestras vidas y conducirlas por el camino de la igualdad aunque sea algo que todavía estamos construyendo.

Quizás la vida consista en eso, en construir cada día lo que queremos. La Psicología y el sentido común confirman que las personas igualitarias, solidarias, con valores de respeto, tolerancia y solidaridad son más felices.

Por todo esto estamos en crisis de cambio hacia algo mejor. Y, como a mí me gusta decir ¡Bendita crisis

 

Fernando Villadangos es psicólogo especialista en Psicología Clínica, Sexología y Terapia de Pareja con más de 30 años de experiencia. Desde su consulta en Granada, cada día comparte con las personas y parejas “sus conflictos y problemas, temores y sufrimiento pero, también, su capacidad de luchar y de no rendirse, su capacidad de seguir adelante”.
Puedes leer sus artículos, informarte sobre psicología y sexualidad, o escuchar sus podcasts a través de su web informacionsexual.com