¿Soy Eyaculador Precoz?

large.jpg

Cuando hablamos de Eyaculación Precoz se da una gran controversia, y es que no hay unanimidad a la hora de definir este concepto. A pesar de que no existe un criterio temporal acordado como adecuado, para algunos autores la clave está en el tiempo que transcurre una vez se ha iniciado la penetración. Para otros (es nuestro caso) lo importante es la incapacidad del hombre de controlar su eyaculación, sin importar tanto el tiempo. Lo que parece claro es que, en todos los casos, el hombre carece de un control voluntario adecuado sobre su eyaculación, con el resultado de que tiene un orgasmo antes de tiempo.

A nosotras nos gusta hablar de una Falta de Control en la Eyaculación. De acuerdo con la definición de Helen S. Kaplan, la característica esencial de la eyaculación precoz es que el hombre carezca de un control “razonablemente voluntario” sobre la eyaculación, con el resultado de que llega al clímax involuntariamente, antes de desearlo. Por lo general, estos hombres no son capaces de percibir el “punto de no retorno” en el que la eyaculación es inminente.

Esta falta de control de la eyaculación está estrechamente relacionada con la edad y la experiencia sexual.  Durante la pubertad y adolescencia, es muy común que los chicos se masturben de una forma muy rápida, buscando experimentar el orgasmo cuanto antes. Además, los primeros encuentros eróticos suelen darse en lugares en los que no disfrutan de suficiente intimidad o seguridad, lo que propicia que éstas primeras relaciones sexuales sean rápidas y cargadas de ansiedad. 

Precisamente la ansiedad es un elemento habitualmente relacionado con los problemas de eyaculación. Ya sea por el miedo a no cumplir con las expectativas, a reincidir, o bien por la necesidad de “aguantar” el tiempo suficiente. Todo ello puede conducir al hombre a desconectarse de sus sensaciones, no siendo capaz de centrarse en disfrutar.

Otras veces, una poca capacidad de percibir las sensaciones corporales tiene que ver con una educación sexual restrictiva.

El comportamiento de la pareja también puede ayudar a la permanencia de la situación. El apoyo y la comprensión por parte de la misma son fundamentales para un pronóstico positivo.

Entre las causas físicas se encuentra la hipersensibilidad del glande como la más frecuente. Aunque también ocurre por alteraciones neurológicas, urogenitales, vasculares o desequilibrios hormonales.