¿Debe haber límites en las fantasías eróticas?

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Hace no tanto tiempo, aquellas personas que confesaban tener fantasías eróticas eran calificadas como neuróticas o pervertidas. Por el contrario, a día de hoy quienes afirman no haber tenido nunca una fantasía son, en muchas ocasiones, percibidas como raras o diferentes. 

En la concepción de la fantasía como algo positivo o negativo han influido variables culturales y religiosas. Lo que hoy consideramos fundamental dentro de la sexualidad humana, el hecho de imaginar situaciones eróticas, hace sólo uno años era tabú. Se creía que las fantasías reflejaban deseos ocultos no reconocidos. O bien, se consideraban pecado, pues ya lo dice la Biblia "No codiciarás a la mujer de tu prójimo". 

Pero el hecho de que la fantasía haya sido asumida como parte del hecho sexual, no significa que se haya desprendido de una serie de mitos y tabúes. Es decir, si hace años las fantasías sexuales en sí mismas eran un tabú, hoy en día ¿Cuál es el tabú en torno a las fantasías sexuales?

Cuando hablamos de este tema, bien sea en consulta o en talleres o cursos, nos damos cuenta de que los mandatos que sobrevuelan el tema de las fantasías eróticas son: 

- Hay que tener fantasías.

- Las fantasías deben ser siempre placenteras.

- Hay fantasías adecuadas o inadecuadas, dependiendo del contenido de las mismas.

En definitiva, en la actualidad los tabúes relacionados con las fantasías sexuales responden a ¿Qué es lo normal en el ámbito de las fantasías sexuales para que estas sean consideradas saludables? 

 

Una fantasía sexual es una creación de nuestra mente, un  pensamiento que posee o se le da un significado relacionado con la erótica, quedando así en el mundo de la imaginación, en la fantasía de la amatoria. 


 

En Borobil hablamos de sexualidades, en plural, porque creemos que todas son únicas e irrepetibles. Trabajamos con el objetivo de que cada persona se conozca, se acepte y se exprese en base a dicha sexualidad, que le define y le hace expresarse como un ser sexuado.

Por lo tanto, ante preguntas como: ¿Tener o no fantasías es normal? ¿Fantasear con otras personas que no sean mi pareja es infidelidad? ¿Si tengo fantasías con personas de mi mismo sexo, soy homosexual? ¿Y si no tengo fantasías, me ocurre algo?; nuestra respuesta se basa en el valor de las sexualidades como diversas. Y por ello decimos que: 

Si no fantaseas no es un problema, ya que ello responde a tu manera de ser y de vivir en tu sexualidad. 

Si tienes ensoñaciones eróticas, cuando fantasees céntrate en tu vivencia, en lo que estás sintiendo, sin analizarlo. De lo que se trata es de que tu imaginación fluya sin pensar en los demás. Sé leal a ti, a lo que sientes y a lo que te hace sentir a gusto contigo mismo. 

La imaginación erótica es algo que te pertenece, a lo que tienes derecho, es tu intimidad. Así que, toma todo aquello que te hace disfrutar sin juicios o culpas;  sin pensar si es "de hombres" o "de mujeres", sin cuestionarte a ti mismo en caso de que el contenido de tu imaginación sea adecuado en el mundo real. Y por supuesto, hazlo únicamente si lo deseas tú.

En definitiva, las fantasías sexuales te pertenecen a ti, a tu mundo imaginario, tú decides cuándo, cuánto, qué, cómo y con quién. Los límites de la realidad no sirven para la imaginación. Si hay algo que debe ser libre, es la fantasía, el deseo. 

Para finalizar, solo una frase para invitaros a hacer volar vuestro imaginario erótico: ‘Volví a verla, allí estaba y cómo siempre no podía dejar de mirar sus manos y pensar…’

 

Foto: X Confessions by Erika Lust.