Qué hacer si no tienes control sobre tu eyaculación

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Si careces de control sobre tu eyaculación y ésta ocurre antes del momento en que te gustaría, este post te interesa. Lo que tradicionalmente se ha denominado Eyaculación Precoz es una de las dificultades sexuales más consultadas. En la mayoría de los casos no hay causas orgánicas, sino que ocurre por un problema de aprendizaje en el que también hay ansiedad. Por lo general, estos hombres no son capaces de percibir el punto de no retorno en el que la eyaculación es inminente.

 

¿Cómo superar esta dificultad?

No te autodiagnostiques:

Lo primero es descartar cuestiones orgánicas que puedan estar incidiendo en que la eyaculación sea temprana. Algunos medicamentos y trastornos hormonales pueden estar produciendo efectos en la eyaculación. Descartados éstos, hay que tener en cuenta que  no se ha establecido cuánto debe durar el periodo comprendido desde el inicio de la erección hasta que el hombre eyacula. Cada sexualidad es única, y cada hombre necesita un lapso mayor o menor. Consulta con un profesional de la Sexología para que pueda confirmar o rechazar el diagnóstico.

Edúcate en sexualidad:

Haber recibido una educación sexual muy restrictiva puede conducirnos a una mayor dificultad para percibir las propias sensaciones corporales. Otras veces, el hecho de contar con el cine porno como única fuente de educación sexual promueve la idea de que el hombre debe aguantar y mantener la erección durante mucho tiempo, lo que aumenta la presión al enfrentarse a unas expectativas irreales. Tener información veraz nos permite comprendernos y gestionar nuestra sexualidad desde una perspectiva positiva.

Mastúrbate lenta y conscientemente:

Durante la pubertad y adolescencia, es muy común que los chicos se masturben de forma muy rápida, buscando experimentar el orgasmo cuanto antes. Esta acelerada estimulación puede condicionar su respuesta sexual cuando están en pareja. Por eso, es importante volver a aprender a masturbase de una forma lenta, realizando cambios en el ritmo y en la estimulación, de tal manera que se aprenda a detectar las sensaciones en los genitales.

No te marques objetivos:

El objetivo del encuentro no tiene por qué ser la eyaculación y/o el orgasmo. No es necesario que "aguantes" para que tu pareja disfrute más. El placer tiene múltiples vías de obtención, y no necesariamente pasan por el coito. Y sobre todo, el placer de tu pareja no depende de ti. Cada persona es responsable de su propio disfrute. 

Trabaja la ansiedad:

El miedo a no cumplir con las expectativas, a reincidir, junto con la necesidad de “aguantar” el tiempo suficiente, ponen al hombre en un estado de alerta incompatible con el disfrute y le llevan a desconectarse de sus sensaciones, no siendo capaz de centrarse en disfrutar. Detecta tus miedos y destiérralos. 

Habla con tu pareja:

El comportamiento de la pareja también puede ayudar a la permanencia de la situación. No permitas que te culpabilice o exija mantener la erección más de lo que eres capaz. No hay dos personas que tarden exactamente lo mismo en sentir un orgasmo; pero sí las hay con capacidad de jugar y experimentar de manera que los dos sientan placer.